viernes, 16 de octubre de 2009

Una expedición cultural por el Paraná

Diario Crítica
Sociedad / Edición Impresa
UN BARCO CARGADO DE CIENTÍFICOS Y ARTISTAS NAVEGARÁ ENTRE BUENOS AIRES Y ASUNCIÓN
Entre ellos estarán Coco Bedoya, Oscar Edelstein, Mariano Llinás, Gabriela Siracusano, Facundo de Zuviría, Alejandro Ganghi, Pere Joan, García Helder, María Moreno

Una expedición cultural por el Paraná

La iniciativa es impulsada por la red de centros culturales de España en la Argentina y busca repetir la experiencia de los viajes de los siglos XVII, XVIII y XIX. En cada puerto realizarán distintas actividades y tomarán contacto con personalidades de la región.


Tamara Smerling
30.08.2009


Las fotos del río marrón. El argentino Roland Paiva publicó el libro El Paraná, que fue editado por el Fondo Nacional de las Artes en Buenos Aires, en el 2001.
El proyecto se llama Paraná Ra’Angá, que en guaraní significa “alma, espíritu o figura del Paraná” y se trata de una expedición fluvial de carácter multidisciplinario entre las ciudades de Buenos Aires y Asunción del Paraguay a través de un solo recorrido: el cauce que hilvana los ríos de la Plata, Paraná y Paraguay, pero sobre todo el Paraná, el curso de agua más grande de Sudamérica después del Amazonas. El plan se le ocurrió a las autoridades del Centro Cultural Parque de España de Rosario pero participan, además, los centros de Buenos Aires, Córdoba y Asunción del Paraguay con la red de centros culturales de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). El barco zarpará el 8 de marzo de 2010 y llegará, a buen puerto, el 24 de marzo: entre los expedicionarios habrá geógrafos, astrónomos, astrofísicos, climatólogos, historiadores del arte y de la ciencia, antropólogos, sociólogos, ecólogos, ingenieros hidráulicos, arquitectos, músicos, artistas visuales, escritores y filósofos.

El plan es retomar la vieja tradición de las expediciones científicas y culturales de los siglos XVII, XVIII y XIX y la editora del proyecto será la doctora en Historia e investigadora del Conicet Graciela Silvestri, que escribió El color del río. Historia cultural del paisaje del Riachuelo en 2004. El barco tocará los puertos de San Pedro, Rosario, Santa Fe, Paraná, La Paz, Goya, Resistencia, Corrientes, Pilar y Formosa. En los muelles se realizarán actividades de cada una de las especialidades, habrá contactos con artistas, universidades, museos, centros culturales y de investigación, colectivos locales vinculados a la cultura del río, como acciones de cooperación cultural y científica. Silvestri recuerda que se seleccionará además a diez becarios: habrá desde música hasta periodismo y se dará prioridad al interés del proyecto, que deberá acompañarse con producción propia y contar con menos de 35 años.

“La idea surgió de Martín Prieto, que buscó convocar a los centros culturales de España en Argentina y Paraguay para intercambiar experiencias. Se le ocurrió retomar al primer viajero y cronista de la región, Ulrico Schmidl, un mercenario alemán que acompañó a Pedro de Mendoza en sus expediciones en la fundación de Buenos Aires y que se quedó 20 años en la región”, narra Silvestri. Dice que el Paraná estructuró, con sus remansos, toda la región: “El río Paraná estructuró de manera histórica toda la zona, fue un modo de viaje para entrar en el territorio por los conquistadores y facilitó el intercambio entre los grupos indígenas constituyéndose más que en una región geográfica en una cultural. Como si esto fuera poco, se erige como un cauce importante en términos regionales y ambientales. Fue por eso que me convocaron, porque me dedico a la historia del paisaje de un modo cultural y no sólo del ambiente”.

Entre los expedicionarios que ya confirmaron que se subirán a la nave están el cineasta Mariano Llinás, el fotógrafo Facundo de Zuviría, los artistas visuales Coco Bedoya y Laura Glusman, el historietista Pere Joan, el musicólogo y antropólogo Guillermo Sequera, la historiadora del arte Gabriela Siracusano, la historiadora de la ciencia Irina Podgorny, el antropólogo Alejandro Grimson, el geógrafo Carlos Reboratti, los arquitectos Claudia Tchira y Sergio Forster, los escritores María Moreno y Daniel García Helder, el astrónomo Alejandro Ganghi, los músicos Oscar Edelstein y Francisco López, el filósofo Manuel Cruz y el especialista en alimentación Ignacio Fontclara.

“El viaje, como tal, fue cambiando, se multiplican los personajes y ya no se trata de un recorrido peligroso ni necesariamente hacia lo desconocido. Sin embargo, sí hay algo que se perdió en el reconocimiento del tiempo y del espacio, sobre la lentitud en la que viajaban aquellos cronistas. Por eso queremos hacer una experiencia del viaje, de manera multidisciplinaria y que sirva para poner en foco a la región, sus interconexiones, su historia viva, sus marcas de territorio y, al mismo tiempo, hacer una experiencia entre distintas disciplinas y artes que ahora se encuentran disgregadas para que un artista se encuentre con un sociólogo que le hable de la triple frontera o un especialista en pueblos guaraníes se cruce con un poeta”, dice Silvestri, que reconoce que la idea es ensayar otras formas de producción de conocimiento que no tengan que ver con una feria o un congreso para construir nuevas figuras del Paraná. Un río que, como dicen los filósofos, en definitiva, nunca es el mismo.

OPINIÓN

Una ciudad sin barcos
Pancho Marchiaro (Director del Centro Cultural España Córdoba)

La decisión del Centro Cultural España Córdoba (dependiente de la Red de Centros Culturales de la AECID y de la Municipalidad de Córdoba) de participar del proyecto fluvial Paraná Ra’Angá parece compleja de explicar si el lector se detiene a pensar que el único barco importante que ha tenido la ciudad, más precisamente la provincia, es el mítico anfibio de Carlos Paz. Un aparato de aspecto saurio que transportaba turistas desde el Cucú hasta el corazón del lago en un solo acto de magia. La ausencia de cultura fluvial, con ríos serranos que son arroyos mientras la crecida no los enfade y se transformen en paredes de agua descontrolada, dibuja un escenario interesante para “tirarse al agua” con este proyecto. ¿Por qué? Es de manual de gestión cultural que, si organizamos un festival de danza y asiste poquísimo público, ese proyecto debe ser repetido porque la danza siempre interesará y lo que falta son iniciativas que le den vida al sector. Por cierto que el proyecto va más allá del barco, que es metáfora pura, y en Córdoba sí tenemos mucho del espacio y el tufillo (esto no es una metáfora, en marzo, atravesando el Paraná) que científicos y creadores, referentes y aprendices o expertos en pleno debate, constituyen. Las universidades de Córdoba (cinco, con 170 mil alumnos), que lejos de hacerla más docta la hacen problemática, cuestionadora e indescifrable, todo el tiempo albergan –o deberían– este tipo de encuentros multilaterales e interdisciplinarios. Por otro lado, con una idea tan potente como la de Martín Prieto ¿cómo mantenerse en el margen de una iniciativa que promete ser un espacio de convergencia regional? Este viaje hacia el progreso, hacia la identidad de una región, hacia la interacción de los saberes puede subrayar cuál es el lugar que Córdoba quiere para sí misma: integrarse regionalmente y mixturar, o seguir recorriendo su abolengo endogámico e incestuoso, porque con el tren de alta velocidad parado, paradigmáticamente el bicentenario sólo podrá ofrecernos el pitido del barco comandado por Graciela Silvestri.

1 comentario:

Anónimo dijo...

impresionante proyecto! y cómo hicieron para juntar a semejantes nombres?? Edelstein, Moreno, Bedoya, por favor quiero irrrrrrrrrrrr cómo se hace?

Julia